Método
Precio cerrado: cómo llegamos a él y qué puede moverlo
Cerramos el precio al terminar el anteproyecto. No es magia: es que quien presupuesta es quien va a construir.

La pregunta que más nos hacen en la primera reunión es cuánto va a costar. La respuesta honesta, en ese momento, es un rango. A las ocho o diez semanas, al terminar el anteproyecto, ya es un número.
Por qué podemos cerrarlo tan pronto
Porque el presupuesto no lo hace un tercero a partir de unos planos que no conoce. Lo hace nuestro jefe de obra con los arquitectos que dibujan, partida por partida, con precios de los industriales con los que trabajamos cada semana.

Qué lo puede mover
Tres cosas, y las ponemos por escrito: cambios que pidas tú después de firmar, lo que aparezca oculto en un edificio existente (por eso hacemos catas antes) y variaciones de precio de materiales por encima de un umbral pactado.
Un presupuesto cerrado no es una promesa: es un plano más, con el mismo nivel de detalle que los otros.
En los últimos cinco años, 61 de nuestras 64 obras terminaron dentro del precio firmado. Las tres restantes cambiaron por decisiones del cliente durante la obra, documentadas y aprobadas antes de ejecutarse.


