Materiales
Hormigón visto sin sorpresas: seis decisiones antes de verter
El hormigón visto no perdona: lo que no se decide antes de verter se queda en la pared para siempre.

Cuando un cliente nos pide hormigón visto, la conversación no empieza por el color. Empieza por una lista de seis decisiones que tomamos con la constructora —nosotros mismos— antes de que llegue el primer camión.
1. El tipo de encofrado
Tablero fenólico para superficies lisas, tablilla de madera para textura, metálico para series repetidas. Cada uno deja una huella distinta y tiene un coste distinto.
2. El despiece de juntas
Las juntas entre tableros y entre puestas se ven siempre. Las dibujamos en los alzados como si fueran parte de la fachada, porque lo son.
3. Los pasadores
Los agujeros de los latiguillos que atan el encofrado quedan vistos. Decidimos su posición, su tapón y si se dejan huecos o se rellenan.
4. La dosificación
Un mismo cemento, un mismo árido y una misma planta para toda la obra. Cambiar de proveedor a mitad de obra cambia el tono.

5. El desencofrante
Un desencofrante mal elegido mancha. Probamos siempre en un panel de muestra de un metro cuadrado.
6. El curado
En verano, en Castilla, un muro se seca demasiado rápido y se cuartea. Lo protegemos con mantas húmedas al menos siete días.
Un panel de prueba cuesta poco. Demoler un muro visto cuesta una obra.


